13 may 2013


El conflicto entre el sábado y el domingo en Apocalipsis 13- Parte I


Miguel Ángel Salomón

Introducción

El tiempo en el cual vivimos reclama de manera urgente el conocimiento de los eventos escatológicos, de manera especial, aquellos contenidos en los libros proféticos de Daniel y Apocalipsis. Como adventistas del séptimo día, nos interesa en sobremanera entender las profecías concernientes al conflicto de Cristo contra Satanás, y donde la imposición obligatoria del domingo como día de reposo para todos los habitantes de la tierra, será la crisis que desatará la persecución y la muerte para los observadores del verdadero día de reposo, el sábado bíblico. Además, interesa conocer cuán cercano está ese tiempo para estar mejor preparados.

El surgimiento de las dos bestias de Apocalipsis 13

La profecía más clara sobre la imposición del día domingo, día de reposo a la humanidad, se encuentra en el capítulo 13 de Apocalipsis, en el cual se presenta la visión de dos bestias. Este capítulo está dividido en dos grandes secciones. La primera se refiere específicamente a las características físicas, el surgimiento, el tiempo de actuación y la obra de la primera bestia (13:1-10). La segunda corresponde a la aparición de la segunda bestia (13:11-18), con sus características propias y sus acciones contra los leales y fieles hijos de Dios.
El capítulo 13 de Apocalipsis contiene elementos históricos y escatológicos, y corresponde a la sección intermedia del libro (Caps. 12-14). Al estudiar el Apocalipsis se comprueba que los capítulos 1 al 11 corresponden a la sección histórica, mientras que a partir del capítulo 12se inicia la sección escatológica; sin embargo, al analizar el contenido desde la perspectiva del siglo XXI, vemos que allí hay elementos históricos y escatológicos.
El contexto del Apocalipsis 13, es el capítulo 12, donde de manera clara se presenta la lucha milenaria entre Cristo y Satanás con características cósmicas,[1] y se considera el capítulo 13 una amplificación del capítulo precedente.[2] Es el conflicto del Dragón (Satanás, ver Ap 12:9) contra la mujer, y luego del mismo Dragón contra el resto de la descendencia de la mujer, el remanente de Apocalipsis 12:17. Luego, el capítulo 14 es la siguiente parte del contexto. Los eventos mencionados se inician con el canto de victoria de los 144 000 (14:1-5), la misión del remanente (el mensaje de los tres ángeles, 14:6-12), y la siega final de la tierra por el Hijo del Hombre (14:13-20).[3]
Al analizar la primera sección del capítulo 13:1-10, encontramos estos detalles resaltantes concernientes a la primera bestia: a) surge del mar; es decir, lugar simbólico donde hay muchedumbre de gente (Ap 17:15); b) tiene características físicas similares a las bestias observadas por el profeta Daniel en el capítulo 7:2-8; c) recibe el poder y la autoridad del dragón; es decir, es un instrumento terrestre del enemigo de Cristo; d) una de sus cabezas recibe una herida de muerte que es curada. Se refiere indudablemente a la interrupción del poder temporal del papado, infringido por el general Alexandre Berthier, a órdenes de Napoleón en 1798; e) esa herida mortal fue sanada y la tierra quedó maravillada por ese hecho asombroso y la adoraron; f) actuó durante 42 meses, persiguiendo y venciendo a los santos, y profiriendo blasfemias contra Dios.
Este período corresponde a la supremacía papal o poder temporal del papado que se inicia el 538 d. C. y llega hasta 1798 d. C., o sea el período correspondiente a los 1260 años, señalado por el profeta Daniel (Ver Dn 7:25).
El esquema que se presenta a continuación, muestra la estrecha conexión y correspondencia entre Apocalipsis 13 y Daniel 7 y la identificación de la primera bestia:[4]

Cuerno Pequeño
Bestia que sube del mar
1. Tenía “una boca que hablaba con insolencia” (Dn 7:8).
1. “También se le dio boca que hablaba arrogancias y blasfemias” (Ap 13:5).
2. “Y hablará palabras contra el Altísimo” (Dn 7:25).
2. “Y abrió su boca para blasfemar contra Dios” (Ap 13:6).
3. “Miraba a causa del sonido de las grandes insolencias que hablaba el cuerno…” (Dn 7:11)
3. “Y sobre sus cabezas nombres de blasfemias” (Ap 13:1-2)
4. “Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos y los vencía” (Dn 7:21).
4. “Se le permitió hacer guerra los santos, y vencerlos” (Ap 13:7).
5. “Y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo” (Dn 7:25).
5. “… y se le dio autoridad para actuar por cuarenta y dos meses” (Ap 13:5).
6. “Este mismo cuerno… parecía más grande que sus compañeros” (Dn 7:20).
6. “También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación” (Ap 13:7).
7. “Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio, para que sea destruido y arruinado hasta el fin” (Dn 7:26).
7. “Si alguno lleva en cautividad, a cautividad irá. Si alguno mata a espada, a espada será muerto” (Ap 13:10).

Es evidente que la primera bestia de Apocalipsis 13 tiene su exacta correspondencia con el cuerno pequeño de Daniel 7; es decir, comparte no sólo las características físicas de los anteriores reinos, sino sus acciones y el tiempo de actuación calzan perfectamente. El blanco de su ataque son los hijos de Dios, y su final, será la destrucción para siempre. Ahora nos toca identificar a la segunda bestia.

La segunda bestia y la imposición del domingo como día de reposo

La segunda bestia de Apocalipsis 13:11-18, así como la primera, tiene características físicas especiales, surge en un tiempo determinado y realiza acciones sobrenaturales, como puede verse a continuación: a) esta bestia surge de la tierra y no del mar, en contraste con la primera; b) tiene dos cuernos semejantes a los de un cordero y tiene un lenguaje como de dragón (13:11); c) actúa con la autoridad de la primera bestia, y hace que los habitantes de la tierra la adoren (13:12); d) realiza “grandes señales”, hace “descender fuego del cielo”, con las cuales engaña a los seres humanos (13:14); e) con las mismas señales, permite que se le “haga una imagen de la bestia”, de tal manera que se llegue a asesinar a quien no estuviese dispuesto a adorarla (13:14,15); f) hace que a todos los habitantes de la tierra se le coloque una “marca” en la mano derecha o en la frente, y que quien no tuviese esa marca, o el nombre de la bestia o el número de su nombre, no pueda comprar ni vender (13:16, 17).
La identificación de esta segunda bestia con los Estados Unidos de Norteamérica, corresponde en forma unánime a los teólogos adventistas.[5] Esta identificación es posible gracias al análisis del mismo texto y su respectivo contexto,[6] donde, en primer lugar, se señala la región geográfica del surgimiento: “la tierra”; es decir, un lugar despoblado (ver el contraste con la primera bestia). En segundo lugar, en relación con el tiempo del surgimiento, esta segunda bestia tendría que surgir después que “la herida de muerte fue sanada”, o sea, en un tiempo posterior a 1798. De igual manera, su relación con las características de la primera bestia; el texto indica que esta bestia también “habla como dragón”; y finalmente, lo que más interesa en este artículo, es la identificación de la “marca de la bestia”. Esta marca es utilizada en total contraste con “el sello de Dios”, para identificar quiénes son leales a Dios y quiénes son leales al poder enemigo. Quienes tienen el sello de Dios son leales al Creador y sus mandamientos, y manifiestan obediencia voluntaria, mientras que los que reciben la marca de la bestia son privados de sus derechos civiles, sometidos a una especie de chantaje. Los primeros están dispuestos a ir a la muerte, con tal de mantener la lealtad al Creador.[7] Como indica el teólogo Hans K. LaRondelle, “En un nivel más profundo, ambas señales representan el carácter que corresponden con la mente de Cristo o la del anticristo”.[8]
Las acciones específicas de la segunda bestia, a partir del versículo 12 en adelante, pertenecen a los eventos escatológicos cuyo cumplimiento es inminente. Para identificarlos, lo más apropiado es ver cómo Elena de White los ha hecho conocer.
¿Cómo los Estados Unidos de América harán una imagen de la bestia? La respuesta es la siguiente:

Cuando las iglesias principales de los Estados Unidos, uniéndose en puntos comunes de doctrina, influyan sobre el estado para que imponga los decretos y las instituciones de ellas, entonces la América protestante habrá formado una imagen de la jerarquía romana, y la aplicación de penas civiles contra los disidentes vendrá de por sí sola.[9]

En cuanto a la marca impuesta por la imagen de la bestia, leemos: “El rasgo más característico de la bestia, y por lo tanto de la imagen, es la violación a los mandamientos de Dios”.[10]
Elena G. de White añade: “de aquí que la imposición de la observancia del domingo en los Estados Unidos equivaldría a imponer la adoración de la bestia y de su imagen”.[11]
¿Qué es la marca de la bestia?

La señal o sello de Dios se revela en la observancia del séptimo día, monumento recordativo de la creación por el Señor… La marca de la bestia es lo opuesto a esto: la observancia del primer día de la semana. Esta marca distingue a los que reconocen la supremacía de la autoridad papal de aquellos que reconocen la autoridad de Dios.[12]

¿Cuándo se recibirá la marca de la bestia?

Y sólo cuando la cuestión haya sido expuesta así a las claras ante los hombres, y ellos hayan sido llamados a escoger entre los mandamientos de Dios y los mandamientos de los hombres, será cuando los que perseveren en la transgresión recibirán “la marca de la bestia.[13]

¿Qué pasará con quienes rehúsen aceptar la marca de la bestia?

Todos los que se nieguen a someterse serán castigados por la autoridad civil, y finalmente se decretará que son dignos de muerte. Por otra parte, la ley de Dios que impone el día de reposo del Creador exige obediencia y amenaza con la ira de Dios a los que violen sus preceptos.[14]

Como alternativa, ¿Qué debería hacerse el día domingo?

Elena de White responde:

Consagrar el domingo al trabajo misionero es arrancar el látigo de las manos de los fanáticos arbitrarios, cuyo placer sería humillar a los adventistas del séptimo día… Cuando el mundo, impulsado por una fuerza infernal, quiera hacer obligatoria la observancia del domingo, los adventistas del séptimo día, deberían dar prueba de sabiduría, abstenerse de hacer trabajos comunes en domingo y dedicar ese día al trabajo misionero.[15]

¿Qué harán los fieles hijos de Dios frente al decreto y la imposición del domingo? En primer lugar, el consejo es abandonar las grandes y luego las pequeñas ciudades.

Así como el sitio de Jerusalén por los ejércitos romanos fue la señal para que huyesen los cristianos de Judea, así la asunción de poder por parte de nuestra nación (los Estados Unidos), con el decreto que imponga el día de descanso papal, será para nosotros una amonestación. Entonces será tiempo de abandonar las grandes ciudades y prepararnos para las menores en busca de hogares retraídos en lugares apartados entre las montañas.[16]

Finalmente, cuando todos los poderes del mundo, bajo el dominio del enemigo, determinen eliminar a quienes permanecen leales y obedientes a Dios, contra ellos se decretará la muerte, y una noche será escogida para darle cumplimiento, esto se hará cuando el tiempo de gracia haya finalizado.[17]
Sin embargo, pese a todos los esfuerzos del enemigo, Dios estará con su pueblo y proveerá para sus necesidades. “Vi a los santos abandonar las ciudades y los pueblos juntarse en grupos para vivir en los lugares más apartados. Los ángeles les proveían de comida y agua, mientras los impíos sufrían hambre y sed”.[18]

Conclusión

En la lucha milenaria entre el bien y el mal, el enemigo ha utilizado y utilizará poderes políticos para destruir a los fieles hijos de Dios. Este conflicto muy pronto tendrá su desenlace con características mundiales, cuando la imposición del día domingo se haga obligatorio, bajo la unión del poder religioso con el civil, iniciado primeramente en los Estados Unidos de América.
La imposición del día domingo como día de reposo, en voz del sábado, día de reposo bíblico, según el cuarto mandamiento (Ex 20:8-11), será el elemento desencadenante en este conflicto. En efecto, los seres humanos aceptarán la “marca de la bestia” (obligación para reposar el día domingo), o respetar el sábado como el sello de Dios, señal de lealtad y obediencia al Creador. Sin duda, esta elección tendrá consecuencias eternas. Gracias a la Biblia y los escritos de la Sra. Elena de White, Dios nos ha dado las indicaciones precisas para enfrentar aquellos momentos de crisis.
Mientras tanto, mantengamos nuestra seguridad y confianza en el seguro triunfo del remanente del tiempo del fin: “Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia e imagen, y su marca y el número de su nombre en pie sobre el mar de vidrio con las arpas de Dios. Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero” (Ap 15:2, 3).

Publicado en la Revista de Teología Estrategias 6, no. 2 (2009): 21-28.


[1]Mario Veloso, Apocalipsis y el fin del mundo (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1999), 155, 156.
[2]Hans K. LaRondelle, Las profecías del fin, trad. David Gullón (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1999), 298.
[3]Veloso, 172.
[4]L. R. Conradi, Los videntes y lo porvenir (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, s.f.), 559.
[5]Entre ellos Pablo Millanao, “Apocalipsis 17: 9-11: Una visión de las siete cabezas bestiales y la mujer ramera”, Advenimiento 3.1 (2006): 72-90.
[6]LaRondelle, 310, 311.
[7]Ibíd., 315, 316.
[8]Ibíd., 315.
[9]Elena G. de White, El gran conflicto (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1987), 498.
[10]Ibíd., 499.
[11]Ibíd., 502.
[12]Elena G. de White, Joyas de los testimonios (Mountain View, CA: Publicaciones Interamericanas, 1961), 3:232.
[13]Elena G. de White, Joyas de los testimonios, 3:232.
[14]Elena G. de White, El gran conflicto, 662.
[15]Ibíd., Joyas de los testimonios, 3: 395.
[16]Elena de White, Joyas de los testimonios, 2: 165, 166.
[17]Ver, Elena G. de White, El gran conflicto, 662, 693; Ibíd., Joyas de los testimonios, 1:131; Ibíd., Profetas y reyes (Mountain View, CA: Publicaciones Interamericanas, 1961), 376.
[18]Ibíd., Primeros escritos (Mountain View, CA: Publicaciones Interamericanas, 1961), 282.

0 comentarios: